Año en blanco

Y ya pasó el día. Ya pasaron los miles de mensajes, correos y tuiteos a cada cuál más original (ehem). Ya pasaron las fiestas, los cotillones, las comidas pantagruélicas. Ya pasaron las resacas. Y ya empieza el nuevo año, y con él una nueva etapa.

Atrás quedaron las viejas rencillas y los no tan viejos compañeros. Atrás quedaron experiencias buenas y malas, errores y aciertos, muchas risas y alguna que otra lágrima. Atrás quedaron decenas de posts. Atrás quedó la veintena.

Ahora vienen nuevas vivencias, flamantes ilusiones y brillantes sueños que cumplir. Aquí vienen los nuevos trabajos y los nuevos compañeros. Se acercan viejos y nuevos amigos, nueva música de la que disfrutar y nuevos libros de los que empaparse. Se acercan muchas más fotografías y muchos más dibujos y, por supuesto, muchos más posts.

Siempre se dice aquello de “año nuevo, vida nueva”, y mientras que en muchas ocasiones no es más que otra frase hecha más, en esta ocasión viene cargada de significado. Tras un 2011 cargado de cambios, el 2012 se me presenta como una hoja en blanco. No como algo vacío, sino como algo cargado de posibilidades, sueños y victorias. Un año que, ya desde el principio, promete mucho.

Feliz año.